La Capital


“La Capital es una nación libre, libre de guerras, libre de conflictos, libre su gente. Todo lo que ves es libre. Pero eso, tú, Dalyo, ya lo sabes, ¿verdad?” - Lancer Mikami.

¨La Tierra de los Aventureros¨

“OCU” Organización del Continente Unido

La División finalizó oficialmente el 30 de junio del año 466, con la firma del tratado conocido como “Libertadores”, un pacto que establecía una tregua entre todas las naciones y sociedades que habían participado en la guerra.

Ese mismo día, se inauguró la “Organización del Continente Unido” (OCU), un órgano surgido de la alianza entre antiguos gobiernos, dedicado a garantizar la seguridad de sus pueblos en un futuro libre de conflictos armados.

Este acuerdo solo fue posible gracias a un acto de traición, o de valentía, según quién lo narre, protagonizado por Lanz Kirtley, el hijo menor del rey de Mazdia. Tras presenciar el evidente deterioro mental de su padre, Douglas, Lanz decidió enfrentarlo en un duelo para detener lo que consideraba una locura irreversible.

La contienda tuvo lugar en territorio elfo, justo después de que Mazdia iniciara una invasión total sobre Eldia. Douglas estaba dispuesto a sacrificar hasta el último de sus hombres con tal de arrasar la nación que tanto había resistido contra ellos. Lanz, por su parte, había abandonado Rakoon, la capital Mazdia, un mes antes, con el único propósito de detener a su padre antes de que alcanzara un punto de no retorno.

Luego de negociaciones fallidas con su padre para hacerlo entrar en razón, Lanz no solo terminó con su vida, también terminó con la guerra al asumir el cargo de su nación y detener las agresiones en todos los frentes al iniciar un nuevo tratado improvisado en suelo élfico.

La Organización del Continente Unido comenzó a operar oficialmente el 1 de julio del año 466, un día después de la firma del tratado. Sin embargo, la reconciliación ya había iniciado la tarde anterior, cuando los líderes alentaron a sus soldados a estrecharse las manos, dejando atrás años de rencor y violencia.

Para el anochecer, los ejércitos kromas, humanos, dreadtor y elfos compartían raciones con mazdios y zuras, historias y silencios en la hierba. El mundo respiraba.

Pero más allá de sus edificios, consejos o documentos oficiales, la OCU se construye cada día en los gestos pequeños: en los elfos que comparten laboratorios con humanos, en los kromas que enseñan estrategia militar a las nuevas generaciones de mazdios, en las madres dreadtor que reciben ayuda alimentaria de soldados que antes invadieron sus tierras. En los científicos que, tras años de fabricar armas, ahora crean vacunas. En los profesores que enseñan idiomas de otras naciones en escuelas recién fundadas.

En sus inicios, la OCU fue un milagro. Luego, una organización política. Ahora, es una maquinaria que avanza, se corrige, tropieza, pero no se detiene.

La OCU carga con cicatrices, pero también con dirección. La OCU no es solo un símbolo de unidad: es la prueba de que el mundo puede rehacerse con manos rotas.

Eventos Históricos

Superficie

Biomas Predominantes

Población por Especie Estimada

Otras facciones

Caballeros

También conocidos como "la Insurgencia", buscan liberar La Capital del control militar de la guardia y restaurar su independencia.

Actual Guardia Elfo Unificada (AGEU)

La guardia militar está encargada de supervisar y restaurar La Capital en compensación por la guerra. Aunque sus prácticas ponen en duda su proposito.

Nación

La Capital es la apuesta más ambiciosa de la OCU por una coexistencia ordenada entre las naciones del continente y la libertad plena de sus ciudadanos sin importar su raza, construida sobre los restos aún humeantes de siglos de guerra.

En un principio, La Capital no se trataba más que de simples territorios apoderados y extensas zonas de combate o “tierras de nadie”. Estos territorios eran tomados por un bando, defendidos por una temporada y perdidos a la siguiente.

Finalmente, el indescriptible desgaste de la guerra provocó un cese al fuego y un replanteamiento de los objetivos de cada nación, así como la solución definitiva para acabar con el conflicto. Tras lo sucedido en La División, La Capital fue concebida como un símbolo de unidad continental por la Organización del Continente Unido (OCU). Aquí, en un territorio antes disputado y devastado, se plantó la semilla de una nación sin dueño exclusivo, abierta a todas las especies, ideologías y culturas que sobrevivieron a la guerra.